Un día tan choto (o gris) daba para ponerse a escribir. Dudaba
si hablar en castellano neutro, español antiguo o mi forma danielesca de
inventar palabras y consonantes y situaciones, o què mierda hacer. Asi que no
sè què es lo que va a salir, pero digamos que me sentè en mi rincón preferido y
dejè que las cosas salgan como quieran salir. Como se le den las regaladas
ganas de salir. Digo esto, porque no tengo pensado poner ningún tipo de reparos
para que ello suceda. Total, hoy es domingo y es como que en èste dìa cualquier
cosa està bien. Por ejemplo, no sè donde mierda quedó el acento en el teclado.
Al principio dije, escribo y después lo corrijo, pero si lo hubiese hecho asì,
estè renglón no hubiera tenido sentido. Entonces, està bien que vean que no les
miento. Despuès de todo, ¿cuàntas veces decimos esas cosas que estamos pensando?
Vamos a traducirlo. En lo cotidiano, estando sòlo o acompañado o como sea, ¿cuàntas
veces te han preguntado como estàs con la sincera idea de conocer aquello que
pensàs? El lenguaje pasò a ser un formulismo, un formalismo tambièn. Valen las
dos. Formalismo en ese sentido casi idiomático para pasar por alto las largas introducciones
dogmáticas hasta llegar a vincularte con el otro. Y formulismo, lo digo en el
aspecto del formulario predispuesto con el que hablamos. Nos dice hola,
respondemos hola. Nos preguntan estàs bien, y respondemos, si. Y asi
sucesivamente podemos pasarnos horas sin decir nada de lo que pensamos.Yo Soy solo (R), un espacio para los solos. Todos los textos de este blog se encuentran Registrados y los Derechos reservados. El libro de Yo soy solo (R) se encuentran en proceso de edición y los derechos pertenecen al autor. Aquellos que deseen editarlo deberán comunicarse con el Autor.
domingo, 24 de febrero de 2013
PARA "PUTIAR" UN RATO
Un día tan choto (o gris) daba para ponerse a escribir. Dudaba
si hablar en castellano neutro, español antiguo o mi forma danielesca de
inventar palabras y consonantes y situaciones, o què mierda hacer. Asi que no
sè què es lo que va a salir, pero digamos que me sentè en mi rincón preferido y
dejè que las cosas salgan como quieran salir. Como se le den las regaladas
ganas de salir. Digo esto, porque no tengo pensado poner ningún tipo de reparos
para que ello suceda. Total, hoy es domingo y es como que en èste dìa cualquier
cosa està bien. Por ejemplo, no sè donde mierda quedó el acento en el teclado.
Al principio dije, escribo y después lo corrijo, pero si lo hubiese hecho asì,
estè renglón no hubiera tenido sentido. Entonces, està bien que vean que no les
miento. Despuès de todo, ¿cuàntas veces decimos esas cosas que estamos pensando?
Vamos a traducirlo. En lo cotidiano, estando sòlo o acompañado o como sea, ¿cuàntas
veces te han preguntado como estàs con la sincera idea de conocer aquello que
pensàs? El lenguaje pasò a ser un formulismo, un formalismo tambièn. Valen las
dos. Formalismo en ese sentido casi idiomático para pasar por alto las largas introducciones
dogmáticas hasta llegar a vincularte con el otro. Y formulismo, lo digo en el
aspecto del formulario predispuesto con el que hablamos. Nos dice hola,
respondemos hola. Nos preguntan estàs bien, y respondemos, si. Y asi
sucesivamente podemos pasarnos horas sin decir nada de lo que pensamos.lunes, 11 de febrero de 2013
ESPECIAL 14 DE FEBRERO: ENTERATE QUE EL OLVIDO NO LLEGA, SE VA.
Y después, ya en el Facebook, me di cuenta que se acerca el
14 de febrero. Y este puto de San Valentín que se le ocurrió generar una fecha
tan significativa cuando realmente vos tenés significado para alguien. Regalás
o te regalan flores, chocolates, una cena romántica, brindis de honor, copa de espera,
o lo que se te ocurra. Ahí la imaginación sirve. Es como una tregua, un
paréntesis. Después siguen los quilombos de siempre en la pareja; se pelean
como todos los días por las mismas cosas, te insultan, vienen los reclamos y
cuando te querés acordar pasó el 14 de febrero, y ya es 15 y te das cuenta que
lo único que te quedó es un una caja con forma de corazón hecha mierda, porque
fue lo primero que voló cuando se dan cuenta que dejaste el calzón en la ducha,
o no lavaste los platos o todavía sigue a un costado de la cocina ese montículo
de basura que barriste la noche anterior y que no se te dio las regaladas ganas
de juntar. ¡Y los solos se quejan! (pensé entre mí).domingo, 3 de febrero de 2013
TEORIA SOBRE EL PERDON O LAS PELOTUDECES DE SIEMPRE
viernes, 5 de octubre de 2012
"EL BUEN SOLO BIEN SE LAME" DICE EL DICHO...
lunes, 1 de octubre de 2012
APRENDER A DECIR QUE NO...
viernes, 7 de septiembre de 2012
ANALICEMOS LA SOLEDAD
Entonces me pregunto que sería de los solos si la soledad no se hubiese inventado? Que pasaría con los poetas? O los pintores o los músicos. Me pregunto si no es acaso la mejor excusa que tenemos los artistas que justificar escribir con dolor, haciendo hincapié en el dolor como una forma necesario de victimizarnos frente al mundo. Pues les tengo una mala noticia, la soledad es real y palpable. Pese a que en muchos universidades las estadísticas indiquen que la mayor parte de los solos es por elección, este síndrome epidémico (endémico diría) va creciendo su número de aficionados o adeptos por diferentes causas que hagan que hoy, te encuentres leyendo este artículo, enterándote que sos solo desde hace mucho tiempo antes de lo que vos esperabas. Y hablo de la soledad del principio y de los finales, la soledad muerta, la soledad vieja y joven. La soledad despotricada, la soledad anhelada. Digo esto ya que hasta el más pesimista de los solteros necesita su momento solo, y no podrá negarme que muchas veces ha disfrutando esa soledad hasta que se le caigan las babas de placer.
Por eso, en esto de tratar de entender las soledades, no podemos definirnos de uno u otro lado. Los psicólogos dirían que tenemos un trastorno compulsivo hacia tal o cual cosa. Pero en realidad, la psicología tampoco podrá explicar el origen o mismo el significado de la soledad, muchos menos podrá explicar las razones, al menos no una razón lógica que nos haga interpretarnos vacíos frente a un mundo cada vez más comunicacional y menos presencial.
martes, 4 de septiembre de 2012
ME MOLESTA LA GENTE QUE SE BESUQUEA EN PUBLICO
domingo, 26 de agosto de 2012
Imaginate...
miércoles, 20 de junio de 2012
Sobre la gente que espera o busca...
martes, 19 de junio de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
Puede ser...

Puede ser que el tiempo que nos dé la razón con algo de paciencia. Por mi parte he sabido replantearme las excusas de antes, los errores de después. He mantenido los relojes como cumbres intactas, como nieve que uno suspira en el aire y que luego de unos minutos se torna agua en las manos. Puede ser que haya llorado hasta romperme; y también he visto amanecer desde mi ventana solo, sin el minúsculo sonido de las paredes que nombran un solo nombre.
Puede ser que haya caído hondo y que encontrar la armonía dentro de mí resultó más difícil de lo que esperaba. A veces cuesta cerrar una puerta, sin que las ventanas se asomen exagerando lo que ha pasado; a esto me refiero cuando hondamos un dolor que apenas nos ensombrece. Puede ser que haya sido cierto todo, y hoy podría asegurar que cada lágrima estaba bien merecida. Bien puesta ahí, en mi cara.
Puede ser sincera, la noche sonámbula, y el mar pleno, y las voces calladas. Pero no he visto aún otra luna que me llene desde los pies hasta la nuca. Por eso perdono y me perdono. Por éstas cosas que te cuento, puede ser que sufra aún un poco, puede ser que en noches terriblemente opacas la poesía en mis manos parezca más triste. Pero al fin y al cabo esto es la vida. Y por una cosa u otra, la paz me va inundando lo cotidiano. En oraciones cortas me despido poco a poco, como un suspiro que se retiene o no me deja ir. Igual acá sigo estando, firme y consecuente con mis predicciones, soñando lo que otras personas ni siquiera imaginan. Es que mi mente resulta ser un laberinto complejo y simple; extraño resumen de la dualidad humana.
He vivido sin vueltas y sin culpas. No he experimentado aún el arrepentimiento y a ésta altura existen pocas cosas, muy pocas cosas por las cuales sienta miedo. Puede ser que no padezca el temor ya. Estuve situado al límite de los horizontes, como alejado y meditando. Sé que los riesgos son necesarios, casi imprescindibles en el día a día. Y si algún día tuviera que despedirme de todas las cosas, elegiría un solo aroma para llevarme: el del mar convidándome medialunas y la arena mojada como alfombra.
Puede ser que a ésta altura ya no estén en mis manos muchas decisiones, igual elijo los caminos y me equivoco y me caigo y lo vuelvo a intentar. Me paro de cara al cielo y veo las formas de las nubes que tienen muchos rostros que reconozco. A la distancia todavía el perfume sabe a espera. No puedo distinguir bien desde mi ventana aún esa lluvia que me moja la espalda, salpicando una gota de ese mar que nos une y separa. A un costado, el cigarrillo todavía encendido me nubla apenas este silencio tremendo. Sé que llegará por estos lados ese aire de cambios que ruego, de oportunidades, de volver a empezar. Vos sabés bien que últimamente he empezado a perder peso, sólo porque me despojo de esas cosas tácitas que no me llevan a ninguna parte.
Y puede ser que a vos te quede todo lo otro. De lo que huyo y escapo. Fijate que la culpa no me invade, que no debo perdones, que ya no pido favores. El amor de prestado nunca me gustó. No hay grises más que en tu boca, no hay pestañas más que en mi almohada. Esta vez ya no espero. La espera será de otros pero no mía. Y eso también me da paz. Puedo jugar con las horas buscando la luz, divertirme con mis viajes, saber que he perdido un par de manos de truco, pero nada más. La gente pierde todo el tiempo, y cuando pensé que había perdido, encuentro las cosas olvidadas, aquellas que siempre estuvieron mal colocadas. Puede ser que no entiendas nada, y que prefieras la quietud, a buscar los puertos. Yo he emprendido un camino ya, capaz que no me lleva a ninguna parte, pero es mejor que quedarme parado.
Tal vez algún por esas casualidades del destino, digas lo que no dijiste, hagas lo que no hiciste, llores lo que no lloraste. En este sentido, gano yo. He pasado por las dudas, y transité con ganas el inicio de todo. Tal vez este momento sea un comienzo y no una despedida. Por fin lo digo.
sábado, 18 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
domingo, 2 de octubre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
ELLA ERA SOLA

Le dio mucha bronca saber que ése era el último cigarrillo que le quedaba. Tenía que bajar, abrir el ascensor, saludar al portero que no soporta, encontrar un quiosco abierto, pero primero debía cambiarse, ponerse las zapatillas, cerrar la compu, buscar las llaves, encerrar al perro en el baño, bajar la calefacción, buscar las monedas para el cambio, atarse el pelo, lavarse la cara, acomodar las sábanas, levantarse, juntar ganas. No hizo nada de eso.
Tenía las esperanzas fatigadas, la mente abstracta, paranoide. El día anterior había pensado lo mismo, atravesando la idéntica rutina que repasaba mentalmente.
Era más fácil dejar de fumar. Pero ese último cigarrillo le inspiraba otro final más. Así se terminan y empiezan las cosas. Había una vez… Y el secreto de su soledad empezó por un pucho.
La gente se separa todo el tiempo, unta un extremo con el otro, hasta que la salitre se dispersa en el aire, fumiga ambiciones y de nuevo aparecen esas mismas zapatillas frente a la cama como invitando un camino inexplorado aún. Y ese camino enarbolado es una síntesis de los comienzos que no se animan. ¡Ánimo! Le dijo su amiga en un mensaje de texto. Como se simplifican los sentimientos de ésta manera. La gente se amiga y se pelea, se encuentra, se bloquea por el facebook. Todo pasa por ahí. Se inventan historias, se putean, se etiquetan, se desetiquetan, juegan, parafrasean, son poetas, filósofos; chusmean los momentos felices, ¡cuánta felicidad que hay por todas partes!
Y yo me pregunto ¿Dónde están los solos?
Donde se ha ido la idea de mostrarnos auténticos, míseros, humanos, vulnerables. Sin un puto cigarrillo para fumar.
La historia de ésta mina sigue un par de semanas después. Calculo que habrá encontrado un quiosco abierto, y habrá pasado todo eso que su mente le dictó aquel domingo a las once de la mañana. O capaz que no pasó nada de eso. Le tenemos miedo a la sorpresa, a saber que las cosas no son tan así. Que por ahí existe una segunda cara de la moneda. Que está bien ser cautelosos, calculadores. Pero ¿y si fueramos más nosotros? ¿Qué pasaría si nos propusieramos un par de horas al día, practicar no pensar las consecuencias? ¿Habría más solos?
No tengo ni idea de la respuesta. Amanece ya en mi ventana y hoy por suerte no tengo ni idea de lo que me espera el domingo. Tal vez sea igual al domingo pasado. Quizá no. Nada que ver.
Ahora si estás esperando que ésta historia tenga una moraleja, vas mal. No sé quien dijo que todas las historias deben terminar indefectiblemente de una manera o tal. Puede ser que no haya nada para aprender de los escritores, tenemos esa manía de dejar las cosas así, irresueltas muchas veces. Tal vez la moraleja sea, andá a comprar un atado de puchos si tenés ganas de fumar. Pero no. No lo es.
Sale el sol y me da un calor tibio sobre la espalda, como un masaje suave que no esperaba. Ya ves? Ahí tuve mi primera sorpresa del día. Y si hubiera ido hasta el baño, y me hubiera lavado la cara, puesto las zapatillas, abierto el ascensor, saludado al portero insoportable. Y si hubiera ido hasta el quiosco, seguramente la vieja me hubiera pedido veinticinco centavos de cambio y yo le hubiera respondido que sí, que los tengo. Me hubiera encendido un cigarrillo y así terminaba la historia.
Ella pensó en darse una oportunidad y dejó de lado todas aquellas cosas que le hacían mal. No pensó atarse el pelo, sólo porque no tenía ganas. Y está bien no tener ganas. Está bien ser tal cual somos, tal como queremos nosotros y no como los otros quieran vernos. Fue una tarde popular en sus ojos. Iba y venía dejando su mente suelta por ahí. Fue sola un par de días más. Porque en uno de esos viajes hasta el quiosco se encontró con alguien que había pensado toda la noche anterior.






